30 de diciembre de 2007

Duelo y lágrimas (II)


-Pero chicos! ¿Que os ha pasado? ¿Dónde esta la moto? ¿Y el otro casco?

Beth esta en la entrada al camino de la masía de su familia peleándose con el capó de la furgoneta de sus primos, cuando estos aparecen desde la carretera que lleva al pueblo. Para sorpresa de Beth lo hacen a pie.
Frankie lleva la correa de recambio en una mano, un casco de moto en la otra y el labio partido.
J.T. tampoco viene indemne, su ojo izquierdo esta hinchado y de tono un morado oscuro. También anda cojeando. Al hablar con Beth, su voz suena como la de alguien que intenta pedir disculpas por interrumpir el buen ambiente.

-No te preocupes... la moto esta en el taller de Pau... unos retoques... y estará lista el lunes...

-¿El lunes? ¿Retoques? !!!Pero que es esto, los dos estáis hechos cisco y la moto en el taller!!!

Con un tono de niño acusica J.T. dice:

-Frankie insiste que no debía haberme desviado y yo le dije que no era verdad por que es un inútil.- J.T. se acerca a su hermano. Este a su vez, levanta su casco como si estuviera usandolo de cártel indicador.

-Y lo eres!! ¡¡Te dije que para llegar a la gasolinera no fueras por el camino rural, que ya estaba cerrado por obras!!! ¡¡Pero, tu noooo!... Tenías que ir tanto si como no!!!

-Ya, pero no dijiste nada de que el “cerrado” significa una zanja enorme para hacer las nuevas canalizaciones del colector del pueblo!!!- Frankie empuja a su hermano y este le responde quitándole el casco de las manos y lanzándolo al otro lado de la carretera.

-¡¡¡Por eso estaba cerrada, cabeza hueca!!! ¡¡¡Que se podría matar una mula a golpes de higos maduros antes de que entiendas algo de lo que se te dice!!! ¡¡Memo!!

Se empiezan a empujar uno al otro como crios. Sus rostros se enrojecen, J.T. lanza su contraataque como una metralleta:

-En tu caso, el tiempo en que tardaría una golondrina en erosionar una esfera de titanio del tamaño de Júpiter con el roce de sus alas, solo sería una millonésima parte del necesario para que tú puedas discernir un comentario mío!!!¡¡Capullo!!!

-Basta.- una voz fría y calmada se eleva casi como si fuera un susurro amplificado-Cambiareis la correa de la furgoneta, luego la aparcareis en el granero. Y ahora mismo yo me voy a buscar mi bolso para ir a casa de Tío Antonio.- J.T. abre la boca para decir algo...- Y no. No podéis acompañarme. Iré con el jeep de papá.

Beth se aleja con los ojos llorosos. Cuando lleva unos pocos pasos se gira y les grita en su voz normal:

-Inútiles!!.- Beth se da la vuelta y empieza a correr en dirección a la casa.

Después del funeral de su querido tío solo quería tranquilidad. Pero sus primos... Siempre tenían que sacarla de sus casillas por una de sus estupideces.

Piensa en todo lo ocurrido desde que recibió la llamada de su padre.
La vuelta al pueblo después de tantos años. Ese temor a la gente del lugar... a su fama de... ¡Ya vale! Por suerte, su tío Antonio la había protegido siempre. Hasta hoy. Ahora no estaba para hacerlo.

Ella era consciente que al volver, habría que hacer frente a las miradas y a los susurros desaprobadores. Gente que antaño era sus vecinos, sus amigos, su mundo, eran ahora unos extraños hostiles y con lenguas de víbora.

Cuando entra en el granero para sacar el jeep y aparcarlo en la puerta principal, sus primos aprovechan para deponer su actitud. J.T. le pasa un caramelo a Frankie.

-Sabes que a pesar del “numerito” nos va a descubrir. No es tonta.

-Cierto. Pero era mejor ganar tiempo. Estoy harto que esa gente la odie y la insulte. Además, no creo que Beth hable con nadie del pueblo para “ Fer Safareig”*. *en catalán: "Chafadear"

-Esa “gente” son tus amigos de infancia.- Frankie mira entre las entrañas del motor para intentar desmontar el alternador. Pero al fin intenta meter la correa directamente.

-Ya no. Alguien que no sabe ver la verdad de entre los rumores y que tiene prejuicios prefabricados no es mi amiga.- J.T. se muerde la lengua.- Ni de Beth.

-¡Bien dicho!- Frankie saca un pañuelo de su bolsillo y se limpia la mano llena de grasa.- Solo espero que Pau no la pifie y se deje la moto a la vista. Debe estar “reparada” el lunes, pero no antes. Por cierto, buen gancho de derecha le has dado al Llorenç. Lástima que te han dando antes a ti con tu propio casco. Te duele?

-El orgullo duele más.-
J.T. se pasa la mano por el chichón de su cogote.-Si Antonio estuviera aquí, nadie hubiera empezado una pelea por Beth.

J.T. esta al borde del llanto contenido, en su lugar grita con rabia:

- Maldita sea!! Este pueblo de locos nunca entenderán nada de esto. Solo con la amenaza de Tío Antonio se logró que Beth tuviera tiempo para poderse ir de este agujero sin sufrir sus insultos.

Le pega una patada a una piedra que sale disparada.

-Aún así, tuvo que aguantar sus miradas y cuchicheos.

-Estoy harto que siempre allá donde vayamos, la gente nos mire mal. Sobretodo los de la “Colla del Llorenç” que le han faltado al respeto a Beth.- los puños de J.T. se tensan hasta que sus nudillos blanquean.- Cab... ones!!!

J.T.! Cállate que Beth se esta acercando con el jeep y puede que pare.

-Y qué?

-Que puede oírte! Tú disimula
.

El jeep pasa como una centella y en él hay una Beth bañada en lágrimas. Ni tan siquiera se fija en la “escena” de sus dos primos “discutiendo” por como se debía poner la correa. Al llegar a la curva, el vehículo la toma con tal fuerza que parece que se vaya a doblar en dos como si fuera un dibujo animado.

-Es mejor irse ya a casa de Antonio para echar sus cenizas al pinar. Además hay que acompañar a Beth cuando vuelva a casa. Estará destrozada.

-Ojála este cacharro arranque a la primera. Con esa velocidad no la alcanzaremos ni en un millón de años.

Frankie sube al asiento del conductor. A su vez, J.T. cierra el capó y se sube en la parte de atrás para recoger una mochila. Cuando la tiene en su poder, se traslada hasta sentarse en el asiento de detrás de su hermano.
Al girar la llave el motor ruge, para después ronronear como un gatito enorme y tuberculoso.

-Vamos allá!- Frankie pone primera y el embrague clama al cielo con un llanto su derecho a jubilarse.
La furgoneta se pone en marcha.
Dentro de la mochila hay un sobre muy voluminoso. J.T. lo saca fuera y lo levanta para que Frankie lo vea; Este lo observa a través del retrovisor con los ojos húmedos.

-¿Porqué crees que tío Jaume nos ha dado esto,precisamente hoy?¿ Porqué no dárnoslo discretamente el martes, que nos volvemos a Barna?

J.T. pasa al asiento del copiloto con unos movimientos de contorsionista;
Frankie al verlo protesta:

-¡Eh! ¡Cuidado! Que me darás en el labio y ya lo tengo cerrado!

-Perdona. Frankie, no se que hay dentro.- Lo agita como un regalo.- Pero si Antonio lo hizo así es por que esto es un asunto muy serio. tío Jaume nos recalco que estuviera a buen recaudo antes que nadie, incluida Beth, pueda verlo.- J.T. empieza a girar el sobre, afirmando con la cabeza.- Si. Esto es serio, pero muy raro. ¿Por qué tanto misterio?

Los dos gemelos empiezan a pensar en el suceso ocurrido justo antes de ir al funeral de su querido protector y amigo.
Habían quedado a recoger al tío Jaume y a Beth en Can Tarrés.
Su tío aprovechando que Beth se iba a cambiar de ropa a su habitación, les llamó en un aparte para entregarles un enorme sobre.

Estaba nervioso y le temblaban las manos.

-Esto me lo dio Aleix en calidad de abogado. Es de Antonio. Dijo que lo abrierais cuando estéis solos y que nadie os vea hacerlo. Ni siquiera Beth.

En el presente, J.T. abre el sobre. Dentro hay dos sobres más. Uno es de tamaño normal y el resto del volumen, lo forma el segundo sobre.

En el sobre delgado se puede leer: A mis queridos “Apandadores”. El apodo cariñoso que usaba Antonio para referirse a ellos.




Una lágrima escapa del ojo sano de J.T.

-Y bien?- pregunta Frankie.

-Este va dirigido a nosotros.- J.T. levanta primero el delgado, luego muestra el grueso.- y este otro es para Beth.

Al abrirlo, de su interior sale una hoja escrita por su querido tío putativo. J.T. lee en voz alta para que Frankie pueda escucharle a través del ruido a motor fatigado de su furgoneta.

“ Mis queridos ladronzuelos:

Las reglas son claras: Beth debe saber la existencia de estos sobres cuando volváis a Barcelona. No antes. Una vez allí abrirá el sobre grande en vuestra presencia. ELLA ABRIRÁ EL SOBRE.
Hasta el momento, no debe saber nada de esto. NADA. Ahora, los únicos a tener acceso al sobre sois vosotros. Cumplid las normas y que no os venza la curiosidad.
Guardadlo en lugar seguro hasta llegar a vuestro nuevo hogar. No habléis de esto con nadie. Solo Beth y vosotros debéis saber la verdad de este documento.
Cuidaos mucho. Y proteged a vuestra prima... yo ya estaré en el pote de Cola-cao o esparcido en el pinar de mi jardín, que para el caso es lo mismo. Si la Apuesta de Pascal es acertada os intentaré proteger desde donde estoy. Si no... es cosa vuestra.

Vuestro siempre,
Antonio Morales Vega

P.D.: Esto es muy delicado y peligroso. Nada de juegos. Nadie es vuestro amigo. Repito NADIE. A.”

24 de diciembre de 2007

Feliz ? Navid... qué?

Proyecto de anuncio de Navidad para emisión en televisiones locales:

17 de diciembre de 2007

UN EMPLEO Y UN LIGUE PROMETEDORES

Angel y Pere estuvieron un buen rato trabajando en el Curriculum que el segundo debía presentar en la emisora…

Angel le había dado a Pere previamente un esquema lógico para que Pere fuese aportando los correspondientes datos.

- Datos personales
- Estudios finalizados y otros
- Relación de empleos con detalles, colocados en orden cronológico inverso
- Aspiraciones tanto profesionales como económicas en la propuesta.
- Un breve apéndice del por qué opta al puesto, sus “habilidades”…

Pere ya había tenido problemas para cumplimentar el segundo capítulo, a la hora de pretender “encajar” sus estudios…

Cuando finalizó el Bachillerato, en el Pérez Iborra, tuvo una serie de enfrentamientos con su padre. Este quería que Pere apretase para aprobar el COU y mirase de acceder a la Universidad, de cara a cursar una carrera universitaria, y siempre le había dado a entender que su ilusión sería que cursase Medicina o Derecho… A la hora de la verdad, Pere tardó dos años en aprobar el COU, si bien, su calificación final no le dio demasiadas opciones.

Finalmente, tras valorar las pocas alternativas que tenía, se matriculó en la Escuela de Turismo y cursó los tres cursos que, en su caso, fueron cuatro, al tener que repetir 3º. Al final aprobó la diplomatura y se puso a buscar trabajo. Ninguna de las Empresas (un par de Agencias de Viajes y un Hotel) en las que había colaborado durante sus estudios haciendo prácticas le ofreció un puesto de trabajo estable, por lo que se pasó un par de años “fichado” en una ETT, trabajando quince días para luego estar dos meses sin hacer nada, volviendo a trabajar una semana, haciendo de “azafato” en algún evento… sin ningún tipo de continuidad.

Por fin le había surgido el trabajo del quiosco. Nunca había llegado a pensar que éste sería el trabajo de su vida, pero la relación con Alberto y su familia era excelente; siempre le habían dado todo tipo de facilidades, sin ponerle pegas a nada. No llevaba demasiado bien el tema de los “madrugones”, pero el trato con los clientes habituales del quiosco y la gente del barrio le resultaba bastante agradable. Más de una vez se había “inventado” alguna entrevista de trabajo para no aparecer por el quiosco y pasarse el día durmiendo, o llegar más tarde de lo convenido, pero aún así, no había tenido nunca mayores problemas con ellos. Tenía que reconocer que, con frecuencia, había abusado de su confianza.

A la hora de cumplimentar los datos para el Curriculum, Angel le sugirió hacer una breve selección de los cometidos que había desempeñado, eligiendo aquéllos que podían resultar más “atractivos”, sin mencionar la contratación vía ETT, y así lo hicieron.

El Curriculum, al final y, como era lógico, no quedó demasiado espectacular, pero ambos pensaron que, para el puesto al que iba a optar, tampoco había que demostrar unas cualidades y una experiencia extraordinarias.

Imprimieron dos copias del archivo y Pere salió hacia la emisora para entregarlo.

A su llegada, se encontró en la recepción con una señorita a la que no había visto en su anterior visita. Una rubia espectacular, a la que saludó, sin poder evitar dirigir su mirada a un escote que dejaba ver una buena parte de de su pecho. Sandra, que, según supo más tarde, así se llamaba, sonrió al percatarse de la mirada de Pere, y le preguntó por el motivo de su visita.

- “Estuve ayer hablando con un señor sobre las ofertas de trabajo que tenéis, y me pidió que le trajera un Curriculum”
- “¿Con quién hablaste?”
- “Pues no sé su nombre: me parece que no me lo dijo… En realidad, hablé con dos. Parecían hermanos. El primero –con el pelo corto- me recibió, y luego estuve con el segundo, que tenía el pelo largo…”
- “Bueno, ya sé; hablaste con Frankie y con J.T. Son los dos socios de la emisora y sí; son hermanos. En este momento no está ninguno de los dos, pero seguro que no tardarán en llegar. Pasa a la salita, y en cuanto llegue uno de ellos, le digo que estás aquí”

Pere tomó asiento en la misma silla en la que se había sentado la víspera, y, mientras esperaba, sacó la copia del Curriculum y la dejó sobre la mesa.

Al cabo de unos minutos, Sandra entró en la sala y le dijo:

- “Acaba de llamar Frankie para decir que se retrasará un rato; que le ha salido una gestión fuera de la emisora; le he dicho que estabas aquí, y me ha pedido que te diga que, si no te importa, le esperes, que mirará de venir lo antes posible…”
- “De acuerdo; espero. No hay problema…”
- “Perdona; no te he preguntado tu nombre. ¿Cómo te llamas?”
- “Pere. Pere Ibars Gràcia”
- “Muy bien, Pere. Encantada. Yo soy Sandra y soy la recepcionista, aunque también me encargo de las tareas administrativas, hasta que se incorpore alguien para ello... A lo mejor acabamos siendo compañeros, ¿no?
- “Bueno; no sé; me gustaría… Estoy en el paro y me gustaría comenzar a trabajar lo antes posible… Ya sabes que el subsidio del paro no da para mucho…”
- “A mí también me gustaría, la verdad. Voy muy agobiada con las dos cosas; me ha costado, pero por fin les he convencido de que miren de contratar a alguien para el tema administrativo, porque cada día hay más cosas que hacer y yo no doy abasto…

Sandra vio el curriculum de Pere sobre la mesa, lo cogió y miró a Pere.
- “¿Es tu Curriculum, no?
- “Sí. Es que ayer no lo traje, porque entré al ver el anuncio en la portería. Por eso he venido hoy…”
- “¿Puedo verlo?
- “Sí, claro… Tu mateixa… (*)”
Sandra tomó asiento frente a Pere mientras lo leía, y, al sentarse, realizó un espectacular cruce de piernas, dejando ver a Pere un amplio panorama de su entrepierna.

Mientras Sandra leía, Pere, con un ligero disimulo, paseaba su mirada por el cuerpo de Sandra, mientras a su mente venía toda una serie de pensamientos… No estaría mal, nada mal, tener un rollo con Sandra… La verdad es que estaba buenísima. Tenía un cuerpo extraordinario y, por lo que había podido comprobar, tanto en la recepción como ahora, sentada frente a él, no parecían molestarle en absoluto las miradas que Pere le había dirigido… ¿Quién sabe?

En ese momento oyeron el teléfono de la centralita.

- “Uy, el teléfono. Perdona, Pere, voy a ver quién es…” - dijo Sandra mientras se levantaba de su asiento.
- “Tranquila, Sandra; no te preocupes. Ya me espero…” - dijo Pere
- “Por cierto, perdona que no te lo haya dicho… ¿Quieres tomar algo mientras esperas?”
- “No te preocupes, Sandra… Aunque bueno, si tienes un café, creo que me vendría bien…
- “OK, Pere, ahora te lo traigo. Mientras tanto, aquí tienes un par de
revistas, por si quieres entretenerte mientras esperas…

Pere observó a Sandra mientras salía de la sala, con especial atención a su espectacular minifalda que se agitaba al ritmo de sus pasos, dejando ver una buena parte de sus muslos.
…………


Dos horas más tarde, Pere salía de la emisora… Llevaba consigo un “pre-contrato” de trabajo como auxiliar administrativo, cargo al que se debía incorporar la semana siguiente, una vez resuelto el correspondiente papeleo… y se llevaba tambien una "primera" cita con Sandra para aquella misma tarde.

Había sido muy fácil; demasiado fácil… Cuando acabó la entrevista con Frankie, pasó un momento por recepción y se encontró con la sonrisa de Sandra que, al parecer, ya era sabedora de la decisión. Fue ella quien habló:

- “Bueno, Pere, me parece que me vas a tener que invitar a algo para celebrarlo, ¿no?”
- “Ja ja ja… pues va a ser que sí, Sandra. Y por mí, encantado. ¿Te parece bien esta tarde? ¿A qué hora sales?
- “Si quieres, pasas por aquí a las 8 y nos vamos a tomar algo… ¿Te apetece?”
- “Estupendo, Sandra. Aquí estaré. Fins després (**)”

Mientras tomaba el camino del quiosco para recoger la liquidación de finiquito que le había prometido Alberto, no podía dejar de pensar en Sandra. ¿Cómo había podido resultar tan fácil? Tenía el convencimiento de que a ella también le había gustado y la impresión de que con Sandra las cosas iban a ser fáciles… ¿demasiado fáciles? Nunca se había encontrado con una situación así… La verdad es que Pere siempre había tenido éxito con las mujeres… sobre todo al principio, o, para ser sincero, casi siempre “sólo” al principio… Al cabo de un tiempo, casi todas las mujeres de su vida se habían hartado de su egoísmo y habían acabado por romper la relación. Pensó que esta vez tenía que hacer todo lo posible para que no volviese a ocurrir.

Tras su entrevista del día anterior, en ningún momento había llegado a imaginar que 24 horas más tarde tuviese trabajo… y un ligue prometedor… El hecho de compartir el trabajo con Sandra le instaba esta vez a ser más cuidadoso, tanto en el trabajo como en su vida privada. Allí mismo, Pere se hizo el firme propósito de cambiar. Sandra le había provocado una serie de sensaciones extraordinarias así, a primera vista; y tenía que conseguir que esta relación fuese diferente de las otras. Sabía que estaba en su mano.

Cuando un rato más tarde Pere llegaba al quiosco y se encontró a Alberto peleándose con un montón de paquetes, Pere, tras el “bon dia” (***) de rigor, y casi sin esperar la respuesta de Alberto, se puso a ayudarle a ordenar las devoluciones, plenamente convencido de que esta vez lo lograría, de que Sandra valía la pena, y de que esta vez todo iba a ser diferente.


(*) Tu mateixa: (catalán): Tú misma
(**) Fins després: (catalán): Hasta luego
(***) bon dia: (catalán): Buenos días

10 de diciembre de 2007

El Duelo y las lágrimas (I)

-Bueno casi tenemos todo el personal de administración y gran parte del equipo técnico, pero todavía falta algo en el tema de lo artístico. Debemos pasar al siguiente punto... ¿Cómo lo reclutamos si la gente no viene por su propio pie?

-De hecho Kike, si que han venido, y casi podríamos decir que cientos...- mirada de reprobación de Frankie sobre su persona y J.T. cambia de rumbo.- Bueno, vale no cientos, pero casi sesenta si que han hablado delante del micrófono, esto esta yendo fatal.

-Cierto, pero no hay que desesperarse, al fin y al cabo, tampoco va tan mal, lo del asunto de La Piramide de Cristal. nos hizo aparecer entre las listas de audiencia, poco, pero aparecimos. Sin necesidad de abusar del escándalo, creo que deberíamos montar algo sonado.

-Ehemmm...

-Vale, oído y enterado Kike, nada ilegal o rozando el mal rollo con la gente del barrio, pero algo debemos hacer para que la gente hable de nosotros: El boca-oreja es el mejor sistema de poder hacer publicidad de nuestra emisora. Creo tener una posible solución... Llamar a gente conocida para entrevistarla y que participen en la radio con un programa especial dedicado a sus personas.

J.T. se pone de pie entusiasmado, empieza a dar giros sobre si y comienza a gritar:

-Ehhh! ¡Eso es bueno! Sería genial que famosos nos vinieran y que luego de entrevistarlos, les hiciéramos grabar su voz diciendo nuestro lema: “Hola soy Fulanito Tal y esto es WNCB: La radio agraciada.”- sus gestos cambian a los de uno deprimido y su tono de voz cambia.- Pero hermanito, esa gente cobra mucho y no creo que aquí- señala hacía a Kike M.- tu letrado este dispuesto a soltar cheques a diestro y siniestro. Y si solo dependemos de eso... en cuanto a llegar al numero Uno en dos años no lo veo nada fácil.

-Exacto, pero como algo especial deberíamos preparar una especie de galardones que casi todo el mundo desee tener.

-¡Jo, tío estas fatal! Te has creído que eres la Academia de la Bellas artes radiadas o algo parecido? Busca cosas que den vida a esto sin usar chorradas!

Frankie agarra por el cuello a su hermano y le empieza a gritar a la vez que lo zarandea, este a su vez agarra también del cuello de la camisa:

-Serás capullo! Siempre igual no tienes ideas y solo das paradas porque tienes el cerebro frito!.

-Siempre te crees el inteligente pero luego la cagas cuando lo pasa a la práctica! Gilipo...!

-Eh que pasa aquí? Y usted Enrique que hace pasmado mirando?

Beth estaba en el vano de la puerta vestida de cocinera y con toda la cara manchada por su escaso maquillaje. Sus ojos declaraban que había llorado, pero a la vez lanzaban rayos de rabia a todos:

-Separaos.- su voz fue casi tres octavas más grave que cualquier otro tono emitido por su garganta, y lo peor es que lo dijo casi sonriendo.

Sus primos se soltaron de inmediato. Conocían esa mirada y ese tono. No osarían arriesgarse a una segunda frase dicha con esa melodía de amenaza velada.

-Tranquila, Beth.- Ambos hermanos se soltaron y se separaron.
-Sabes que siempre estamos igual- dijo Frankie mostrando sus palmas hacía delante como ofreciéndose a una tregua.
-Que ocurre? Has llorado y es algo grave, por que ni te has vestido de calle.

Entonces la presa de la rabia se desquebrajo y un torrente de pena inundo el corazón de Beth haciéndola casi desmayarse y romper a llorar. Mientras notaba sus lágrimas caer como un río se abalanzó sobre J.T. abrazándose a él e hipando les dijo:

-Tío Antonio ha muerto...ha... ha sido hace una hora y... yo no pude estar con él....

Frankie se acerco y se abrazo a los otros dos, diciéndole a su prima:
-Shhh, vamos, vamos... Enrique. Por favor le pido que nos deje solos, ya seguiremos otro momento.
Enrique se dirige a la puerta sorprendido del cambio operado en los dos gemelos, parecían dos hombres honorables y con un gran cariño hacía su prima, a pesar de su barniz de pasotas inmaduros. Justo antes de llegar a la puerta J.T: le dijo:

-Antes que se vaya, le ruego que se haga cargo de la emisora. Nos marchamos los tres a casa. Puede que estemos de tres a cuatro días. Tiene carta blanca para contratar o intentar cualquier estrategia que se le ocurra.

-Lo comprendo. Les acompaño en el sentimiento si necesitan algo, durante la tarde estaré en mi despacho fuera de eso, pueden llamarme al móvil a cualquier hora. Buenas tardes.

Los tres se quedaron inmóviles un rato, cada uno recuperando recuerdos de su querido Tío Antonio.
Tres mentes agradeciendo a aquel hombre que sin ser de la familia los tomo como hijos y junto a sus verdaderos padres les transmitió unos valores, una ética y lo más importante: Amor.

Tenían que volver a su pueblo natal y despedirse de él.

Para Beth era mucho más que eso. Era volver para enfrentarse a sus fantasmas del pasado y luchar contra ellos. En esta ocasión no podría contar con su querido Tío, pero contaba con sus primos.

4 de diciembre de 2007

EL CANDIDATO SIN CURRICULUM


Angel y Eli acababan de abrir la enorme caja que esa mañana les habían enviado de BEEP, con el nuevo ordenador. La noche anterior, Alvaro les había anunciado que esa mañana un mensajero lo traería a casa y les había pedido por favor, que, si podían, comenzasen a instalarlo.

Estaban enfrascados con el manual y peleándose con los cables, cuando oyeron un tremendo portazo. Al cabo de un momento Pere entró en la sala y, sin decir nada, tomó el camino de la escalera, para dirigirse hacia su habitación.

Se miraron extrañados. Eli hizo un amago de decir algo, pero miró a Angel y éste se llevó el índice a la boca en señal de silencio.

Cuando Pere desapareció de su vista, Eli preguntó:
- “¿Qué le pasa a este tío? Algo gordo, porque ¡vaya manera de entrar!”

Angel se encogió de hombros.
- “Bueno, tranquila; ya nos lo contará si quiere”
-
Siguieron con los cables y, apenas habían transcurrido cinco minutos, cuando vieron a Pere que bajaba por las escaleras. Antes de que pudiesen decir nada, Pere se acercó a ellos.
- “¿Qué hacéis? ¿De quién es este ordenador?”
- “Lo acaba de comprar Alvaro. ¿No te lo habíamos dicho?” – dijo Angel
- “¡Ah, sí!, algo me había comentado…”
- “¿Y a ti, qué te ha pasado? Porque vaya forma de entrar en casa, chico…”
- “Calla, calla, que vengo hecho polvo. Alberto me ha despedido del quiosco”
- “¿Que te ha despedido…? ¿Por qué? ¿Ha ocurrido algo?
- “Ocurrir, lo que se dice ocurrir, no ha ocurrido nada… Ya os había comentado que más de una vez me había dicho que las cosas no iban bien, que no le salían los números, pero como era algo que le he estado oyendo decir desde el primer día, la verdad es que no pensaba que podía llegar a esto… Total, que estoy en la puta calle. He quedado con él en que mañana me tendrá preparada la liquidación, pero ya ves tú; total, llevaba seis meses allí, o sea que será una miseria. Y a tramitar el paro, que será otra miseria… ¡Vaya mierda!”

Angel y Eli no supieron qué decir, más allá de las frases de rigor…
- “Bueno, Pere, no te preocupes… alguna cosa encontrarás” –dijo Angel...
- “Oye, ahora que pienso… Aquí al lado, ¿sabes? donde estaba la antigua emisora de los Ferrugosa, creo que han vuelto a trabajar… Hace tiempo que he visto movidas y el otro día me dijo Beth que dos de sus primos iban a ponerla en marcha otra vez y que estaban buscando gente…” – dijo Eli.
- “Ah, ¿sí? Pues no lo sabía… ¿Y dices que están buscando gente?
- “Sí… Hace días pasé por allí y había un cartel en la portería, que decía que buscaban locutores, un conserje, un administrativo, un técnico de sonido, y personal auxiliar… Quizá valga la pena que te pases por allí a ver, ¿no?
- “Hombre, pues me acercaré a ver… Claro que, por lo que dices, supongo que la cosa estaría entre lo de conserje y lo de administrativo… Y me temo mucho que pagarán cuatro duros por trabajar un montón de horas…
- “Bueno, Pere, pero me parece que tampoco estás en condiciones de exigir demasiado… En fin, tu mateix…” (*)
- “Bueno, sí… supongo que tenéis razón. Pues mira, como me parece que esto me ha quitado el apetito, me voy a acercar a ver… ¡Hale, fins després! (*). Ya os contaré a la tarde…”
- “Vale, Pere; que tengas suerte”

Pere salió de casa, mientras Angel y Eli volvían a organizar las tomas y los cables que habían dejado sobre la mesa.

- “¿Tú crees que tendrá alguna posibilidad?” -preguntó Angel.
- “No sé, pero me da la impresión de que, si no cambia mucho, en el caso de que le den una oportunidad, va a durar cuatro días, porque con la jeta que tiene…”
- “Hombre, no sé exactamente lo que buscan, pero el “NO” ya lo tiene, y quién sabe si lo que le ha pasado no le sirve de lección, para cambiar…”
- “No sé, Eli… Me sabe mal, la verdad; pero conozco a Alberto, el quiosquero, - ya sabes que es amigo de mi hermano-, y me da la impresión de que, si ha hecho esto, quizás sí que algo habrá tenido que ver el tema económico, pero, por lo que me había comentado a veces, estaba bastante hasta el gorro de nuestro amigo… Como sabía que vivíamos juntos, más de una vez me había preguntado por él… porque se ve que llegaba cuando le parecía bien, se montaba excusas cada dos por tres para marcharse antes de la hora… Alguna vez me había dicho que, si Pere fuese un poco más cumplidor, la mitad de sus problemas estarían solucionados, porque la ayuda que recibe de su mujer y de su hijo es muy limitada, ya que ambos tienen sus obligaciones y pueden ayudarle muy poco… Alberto es un tío majísimo. Ten en cuenta que toda su vida ha trabajado de informático, pero en la última empresa que estuvo –una multinacional- pues pasó lo típico: reducción de personal… y ¡a la puta… calle! Lógicamente él, su familia y sus amigos pensaron que no pasaba nada, que un profesional de su experiencia no tendría ningún problema para estar trabajando en cuatro días… pero lo que ni él ni nadie sabe hasta que se encuentra con ello es que en este país hay un tema crucial. La inmensa mayoría de empresas, a la hora de coger a gente, valoran el tema de la edad más allá que muchos otros datos. Que tienen una política que dice que, si has pasado la cincuentena, eres viejo y ¡hale!, “ajo y agua”… Así que, al cabo de unos meses en el paro, encontró lo del quiosco y pensó que era una posibilidad de convertirse en “empresario”, y no depender de nadie… Pero se ha encontrado con toda una serie de dificultades con las que no contaba en principio, entre ellas, los abusos de las distribuidoras, que, por lo que me ha contado a veces, putean a los quiosqueros de mala manera… Conociendo a Alberto, estoy seguro de que le ha costado mucho tomar la decisión de prescindir de Pere, pero que no ha tenido más remedio… No sé; ya hablaré con él, a ver qué me cuenta…”
- “No me extraña, Angel. Con lo jeta que es nuestro amigo para las cuatro tareas que nos repartimos en casa, no veo yo que tenga otra actitud en el trabajo… Si eres un jeta, lo eres para todo, me imagino…”
- “Sí, supongo que sí… En fin, ya veremos…”

Mientras Angel y Eli continuaban comentando lo ocurrido, Pere se acercó a la sede de la emisora. Vio el cartel en la portería, del cual alguien había tachado lo de “conserje”.

Subió hasta el ático y llamó. La puerta se abrió y entró en la recepción. Vio un joven que se acercaba y, antes de que dijese nada, Pere saludó:

- “Bon dia, venía por lo del anuncio de personal…”
- “Ah, muy bien, pasa a la salita…”
















Entró en la sala indicada, y al cabo de un momento, accedió a la misma otro joven. Si no fuese por el pelo, diría que era el mismo que le había recibido. Su rostro era realmente idéntico. Seguramente eran hermanos… y gemelos.

- “Hola, bon dia. Soy Frankie, socio de la emisora” Me ha dicho mi hermano que vienes por lo de las ofertas de trabajo… ¿Cuál de ellas es la que te interesa? Por cierto, que el puesto de conserje ya no está vacante; precisamente ayer contratamos a uno…”
- “Bueno, en realidad, era una de las cosas que me podían interesar; aunque he visto que también buscáis personal administrativo…”

La entrevista duró apenas diez minutos. Pere hubo de explicar que no llevaba su curriculum porque justamente pasaba por allí, y, al ver el anuncio en la portería había pensado en mantener un primer contacto; que les llevaría su CV al día siguiente, si veía que existía alguna posibilidad… Frankie le dijo que, una vez lo recibiesen, le llamarían para una segunda entrevista, en la que le darían más detalles sobre el puesto, la oferta económica y demás…

Pere salió de la emisora pensando en pedirle a Angel que le ayudase a preparar un Curriculum, ya que la realidad era que nunca había llegado a redactar uno… Había pensado en ello en numerosas ocasiones, pero siempre lo dejaba al constatar qué pocas cosas de interés podía incluir. Estaba seguro de que el salario que le podían ofrecer no sería gran cosa, pero, de momento, tenía claro que, llegado el caso, no tendría más remedio que aceptar la oferta, dadas las circunstancias…

Pensaba también que su situación era algo que se había ganado a pulso. Tenía que reconocer que Alberto y su familia eran una gente estupenda; que siempre le habían tratado muy bien, mucho mejor de lo que, honradamente, él se había merecido. Le habían tolerado un día sí y otro también, y sin apenas reproches, su falta de formalidad y sus continuos retrasos. Llegó a la conclusión de que tendría que cambiar; que, si seguía así, las cosas iban a ir de mal en peor y, mientras caminaba hacia casa, una vez más, se prometió a sí mismo rectificar.


(*) tu mateix: catalán tú mismo
(*) fins després: id. id.: hasta luego

Iluminado por la oscuridad

-Amadeo! Tienes una llamada por la Línea Uno. -Dijo la secretaria a través del intercomunicador.

-¡Que familiaridades son esas! ¡Que yo sepa no hemos comido del mismo plato Srta. Menéndez! Recuerde su lugar en esta empresa- ruge Burgués III al interfono.

-Si... si, señor... disculpe usted. Tiene la llamada en espera por la Uno, señor presidente.-El tono de Mónica es de alguien asustado y de impotencia.

Amadeo esta furioso; cuando esta en ese estado siempre huye de la realidad escudándose en su fortaleza, ya fuera la económica, física o laboral. Con Mónica había usado las tres; Era su jefe y amante. La noche anterior casi la había golpeado después de cenar cuando esta intentó que se fueran a casa de ella para...

Estaba histérico y sigue estándolo.

Lleva casi cinco semanas estudiando el legajo de papeles mecanografiados que había sacado de esa dichosa caja de caudales escondida por Expósito décadas atrás.

Recordó la frase que le repetía su abuelo:
"Cuando Leandro es el responsable de algo, nada es lo que parece."

Aquel maldito documento no se entendía para nada. Se había pasado todo el tiempo posible, leyéndolo una y otra vez, pero no lograba sacar nada en claro.

El texto en realidad era un cuento protagonizado por una tal Laura: Empiezaba desde el primer día que aprende andar hasta el día de su boda con un tal Ernesto.

Solo en las dos últimas paginas, había una retahíla de números como si formarán parte de una formula matemática.

Necesitaba ayuda de alguien que pudiera saber en que código estaba cifrado ese galimatías... ¿Pero quién?

Al fin, y a pesar de no tener ganas de hacerlo, decide contestar el teléfono que insiste en romper su concentración.

-¿Si?

-¿El señor Burgués?

La voz es de un hombre de edad incierta, aunque da por seguro que no pertence a alguien joven.

-Claro que soy yo. ¡Imbécil! ¿Quién cree que se atrevería a coger el teléfono del despacho presidencial en mi ausencia? Quién es y qué quiere?

-Señor Burgués, mi nombre ahora no es importante.Soy un gran conocedor del trabajo llevado a cabo por su abuelo. Así pues, yo...

-No tengo tiempo de zarandajas, él murió hace años. Si no le importa tengo mucho traba...

-Muy bien... Veo que el hecho de ser un asesino no afecta su vida pública ni a su temple, no es cierto?

-De qué esta hablando?- su voz ha temblado un milisegundo, pero le ha parecido una eternidad. ¿Quién es ese hombre?

-Claro, claro. El paquete que metió en el interior de la caja fuerte eran bombones para agradecer a sus colaboradores la gran labor realizada.

Toda su espalda reacciona como si fuera un pararrayos en uso. ¿Cómo podía saberlo? No sobrevivió nadie, excepto una persona. Sólo él.

-No le entiendo, ¿De qué caja fuerte me habla?

-La que su equipo de profesionales encontró y que luego hizo volar por los aires.

Mierda! Lo sabía todo. ¿Pero... Cómo?

Traga saliva e intenta mantener un tono firme y sin reflejar un pavor que empieza a desbordarse. Para evitarlo decide jugar la carta que usó con la policía y los medios de comunicación.

-Esos profesionales no eran solo unos colaboradores del proyecto que mi empresa patrocinaba. También eran unas personas maravillosas que tuvieron un terrible accidente. Perdón... Que tuvimos: Le recuerdo que yo casi muero en esa explosión, pero se demostró que fue el experto en explosivos quién falló en calcular la cantidad necesaría para una operación de recuperación...

Su tono es patético y suena de lo más falso, pero lo ha logrado, no le ha temblado la voz.Cuando acaba su discuso solo le responde el silencio.

Un silencio aterrador y nada más. Un segundo, dos segundos, tres segundos... Unos aplausos secos y pausados emitidos a lo largo de la línea telefónica y una risa grave rompen el mismo y la cordura de Amadeo.

Esta es casi sincera y franca, si no fuera por la frialdad que la envuelve, uno se creería que es de verdad.

-Bravo! Ja, ja, ja... Bravo, señor Burgués! Es merecedor de un Oscar. Seguro que los investigadores se tragaron hasta la caña.-Un ruido de alguien tecleando un ordenador suena de fondo- Ahora es usted quién me hace perder el tiempo con... como lo llamó?... zarandajas? Por favor, señor Burgués abra la bandeja de entrada de correos de su cuenta.

-¿Cree que me da miedo?- otro temblor en su voz, Maldita sea!- No voy hacer nada, excepto colgar. Si sigue con esto voy a pedir que rastreen la llamada y le aseguró que la polic...

Del otro lado solo se oye aquel silencio terrible. De pronto, unas voces lejanas, posiblemente grabadas en algún medio digital, empiezan una conversación que provocan en Amadeo un temblar de pies a cabeza; Su propia voz estaba al otro lado del teléfono.

-Pero... qué???

Abrió su correo electrónico dándole un golpe al teclado de su ordenador.


En él encontró un mensaje sin remitente y con el asunto: “ Amadeo Bad Boy”

Su dedo tiembla una vez más cuando pulsa el botón.

En el mensaje hay un documento adjunto de video. Hace clic en el icono y al abrirse este, Amadeo entra en caída libre hacía el pánico.

Ese archivo de video contiene una grabación hecha por una cámara oculta.

Todo loque ve asusta a Burgués, cree conocer el final del cortometraje: La escena ocurrió hace seis meses.

En un bar cerca de la Estación de Francia, Amadeo esta hablando con un hombre de facciones rudas. La conversación no se oye claramente, pero es evidente que es acalorada, tensa y versa sobre negociaciones. En pocos segundos, la cámara capta un intercambio de objetos: Amadeo entrega una tarjeta de crédito al hombre y este le da un paquete del tamaño de una caja de zapatos.
Amadeo se levanta y se va, el hombre se queda apurando una cerveza que casi ya esta vacía. Al rato,coge el móvil y llama a alguien, segundos después se oye otro móvil sonando al lado de la cámara:

-Diga- la voz esta distorsionada por un aparato electrónico.

-Ya he hecho la venta. Ha pagado con lo acordado. Tengo dos horas para “vaciarle”. Tal y como acordamos el tipo rico denunciará el robo de la tarjeta. Así su seguro nos pagará la mercancía.

-Perfecto.¿Cuánto había en la caja?

-Unos cinco kilos, creo que es suficiente para lo que quiere hacer.

Amadeo esta modiéndose la tercera uña, casi arrancando de cuajo el dedo de su mano.
La voz reaparece de la oscuridad del silencio, para darle otro mazazo.

-El video, demuestra que la denuncia por robo hecha por usted, Amadeo Burgués es un montaje. Además, también expone como realiza una compra de explosivos ilegalmente. Y por si fuera poco, tengo en mi poder su tarjeta de crédito.

Le tenía pillado... pero cómo dijo no sabe quién: Miente y sigue negándolo todo.

-Eso puede ser un montaje y no es suficiente para que me pueda chantajear.

-Es posible, pero si le digo que el explosivo comprado“presuntamente” por usted y el usado “presuntamente” por su experto en explosivos es el mismo, que en la tarjeta hay las huellas del "presunto" ladrón y las suyas própias... Influirá en su decisión?

-Que decisión? Usted pretende chantajearme y cree tener algo para hacerlo. Todo eso es falso.- “Usa un farol, estúpido” pensó Amadeo- Voy a colgar. Buenas noches.

Antes de que pudiera mover su mano, el hombre del otro lado, dijo algo que congeló su corazón y su mente encendió todas las alarmas.

-“Laura agitaba su cara orgullosa. Sabía andar sin ayuda de nadie.
Avanzaba muy erguida, ladeándose de izquierda a derecha, estaba tan contenta que no paraba de reírse. Sus padres demostraban su amor diciéndole como lo tenía que seguir haciendo, para no caerse”

- ¿Có... Cómo dice?

-Decía que en realidad para Leandro, eso significaba otra cosa. ¿Me va escuchar ahora, señor Burgués III?

Aún aturdido solo llego a pronunciar:

-Pero, cómo lo sab...?

-Sencillo: los números no son una formula, es la forma de saber el mensaje verdadero, el producto es la línea de escritura, el primer número dentro el paréntesis es la palabra y los siguientes, las letras que si importan. Si lo hace así, tenemos que en el primer párrafo del cuento se puede leer...

Amadeo tardó un poco en reaccionar, pero allí estaba, descifrando el documento siguiendo las instrucciones de alguien que le había chantajeado primero y ayudado después. El resultado era el mismo que le había dicho el hombre misterioso. Era increíble.

1=(1x1)-(2x1)-(3x1)-(4x1)-(5x2)-(6x1)-(7x1)-(8x1);
2=[1x(1x2x3)]-(2x1)-(3x7)-(4x1)-[5x(1x2)]-(9x5);
3=(1x1)-[3x(1x2)]-[5x(1x2x3)]-[9x(1x2)]-(10x1);
4=[3x(1x2)];

Laura Agitaba Su Cara sOnrrosada. Sabía Andar Sin ayuda de nadie.
aVANzaba Muy erguidA Ladeándose DE izquierda a derecha, estaBa Orgullosa y EStaba tan CONtenta que no paraba DE Reirse. sus padres demostraban su amor diciéndole como LO tenía que seguir haciendo para no caerse”

Eso se traducía en:

“Las cosas van mal, debo esconderlo...”

-Bien ahora creo que por fin he logrado lo que quería de usted desde el principio, señor Burgués.-Silencio y de pronto- Que me preste atención y escuche.

29 de noviembre de 2007

MUSICA DE FONDO PARA EL RELATO DE UN ATRACO



Esa noche, la “Casa de los Líos” no hacía honor a su nombre.
Angel, Eli y Alvaro estaban sentados en la sala. Angel recorría las páginas de ofertas de empleo de un diario y Eli estaba curioseando el folleto de Beep con la descripción del ordenador que Alvaro había decidido comprar, en cuyo margen Alvaro había escrito una serie de puntos para consultar, antes de confirmar la compra:
- Garantía
- Instalación
- Seguro
- Memoria
- Tipo grabador DVD
- Núm. Puertos USB
- Teclado y ratón inalámbricos?
Alvaro miraba a uno y a otro. En un momento dado, apagó su cigarrillo en el cenicero , se levantó del sofá y se dirigió hacia el equipo de música gruñendo…
- “Pero qué pesaos estáis con el disco ése… Sí; a mí también me gusta; reconozco que son muy buenos, pero a este paso, vais a conseguir que dejen de gustarme, ¡coño! Así que, con vuestro permiso o sin él, lo voy a cambiar, que lleváis toda la tarde con él. ¿vale?”

Angel y Eli sonrieron la salida de Alvaro.
- “Vale, Alvaro, tranquilo. No te “emprenyis” (*) A ver; ¿qué disco vas a poner ahora? Pon algo bueno, ¿eh?” – dijo Eli
- “Pues mira, ahora toca Leonard Cohen. Había pensado en poner a los Rolling, pero igual resultaba un cambio demasiado traumático para que lo pudiesen aguantar vuestros oídos, así que ahí os va “Suzanne”. ¿Os parece bien? Más os vale, porque si no, os iba a dar lo mismo…”
- “A mí me parece muy bien, Alvaro. Es una canción preciosa. Me encanta la música… y la letra. ¡Adelante!” – dijo Angel

Los tres amigos callaron para disfrutar de la canción de Cohen.
Permanecieron en silencio hasta el final, hasta el maravilloso estribillo:
“And you want to travel with her
And you want to travel blind
And you know that you can trust her
For she's touched your perfect body with her mind...”

En ese momento, oyeron que alguien abría la puerta, y un instante después, Neus aparecía en la sala. Tenía un aspecto patético. Los tres amigos al unísono se levantaron al verla

-“¿Qué te pasa, Neus? ¿No te encuentras bien?” – se adelantó Eli

Neus rompió a llorar y, tomó asiento en el sofá. Los tres amigos cruzaron sus miradas esperando una respuesta que no llegaba.

Eli se sentó a su lado, pasó su brazo sobre los hombros de Neus y acercó su rostro al suyo.

- “Tranquilízate, Neus, cuéntanos qué te pasa… Estamos aquí, contigo”

Neus sollozaba abrazada a Eli, incapaz de articular una palabra.
Los tres amigos permanecieron callados, a la espera de que Neus recuperase el habla y pudiese explicarse…

Al fin, después de un buen rato en que los sollozos de Neus acompañaban la segunda canción del disco, “Sisters of Mercy”, Neus pareció recuperarse lo suficiente para explicarse.

- “Me acaban de atracar. He pasado un momento terrible. Un tío me ha puesto una navaja en el cuello y me ha pedido que le diese todo el dinero que llevaba encima. Ha sido horrible”
- “Vale, Neus, tranquila. Pero ¿te ha hecho daño?”
- “No; no me ha hecho nada… pero por un momento, llegué a pensar que me iba a clavar la navaja… Sólo podía ver sus ojos verdes fijos en los míos. Me decía que no le obligase a hacerme daño; que sabía lo que él quería; que le diese el dinero que llevaba… Ha sido horrible, de verdad. Al final, no sé cómo, he podido sacar la cartera del bolso y le he dado todo el dinero que tenía. El muy cabrón va y me guiña un ojo, y me da un tremendo empujón que me ha tirado al suelo, antes de salir corriendo con la pasta, dejándome allí tirada...” – y Neus rompió a llorar de nuevo.

Los tres amigos intentaron consolar a Neus con las únicas palabras que parecían adecuadas al difícil momento.

- “Bueno, Neus, tranquila. No te ha pasado nada grave. Podía haber sido mucho peor… Anda, relájate. ¿Cuánto dinero llevabas? Porque tendrás que hacer la denuncia…
- No sé; creo que llevaba unos 60 Euros… pero no voy a hacer ninguna denuncia. ¿Para qué? Al final de cuentas, el dinero no lo voy a recuperar. No tengo ningún seguro. Y solamente pensar que, si lo cogen y me llaman a declarar, me voy a encontrar otra vez con esos terribles ojos verdes, es que me pongo mala…

Mientras la música de Leonard Cohen continuaba sonando, Neus parecía ir recuperándose del susto poco a poco, con la ayuda de sus amigos. Al cabo de un rato, cuando Eli vió a su amiga algo más tranquila, se levantó para preparar la cena y Alvaro fue a ayudarla, mientras Angel permanecía sentado junto a Neus, que continuaba recordando una y otra vez los detalles del atraco.

Durante la cena, el motivo de la conversación de los cuatro no salió de lo acontecido a Neus y de lo lamentable de la impotencia que uno sentía ante ese tipo de hechos… Al final de la cena parecía que Neus había superado los peores momentos con la ayuda de sus tres amigos, y hasta esbozó una ligera sonrisa al escuchar un comentario de Eli sobre los ojos verdes del atracador.

(*) catalán: No te enfades.

28 de noviembre de 2007

La resaca

Lukas abrió los ojos al sentir los primeros rayos de sol. La luz atravesó dolorosamente sus pupilas y activó una taladradora en las profundidades de su cerebro. Senía en las sienes los latidos de su corazón y con cada palpitación el dolor se hacía más insoportable. Aquella resaca era de las peores que recordaba.

Pronto se dio cuenta de que todo lo malo puede empeorar. Conforme los tibios rayos de sol empezaron a proporcionarle algo de calor se percató de hasta qué punto estaba helado. Todo su cuerpo temblaba arítmicamente mientras intentaba mover las extremidades entumecidas. Con mucho esfuerzo logró ponerse en pie y se dirigió a una cafetería cercana. Empujó la puerta y sin levantar la mirada se dirigió al cuarto de baño. Llegaba justo a tiempo. Unos segundos más y se habría meado encima. Aquella era una de tantas lineas que había logrado no traspasar en todos sus años de borrachera. Tampoco había logrado olvidar un solo segundo de la noche anterior. ¿Sería cierto eso de que algunos borrachos no recordaban a la mañana siguiente nada de lo que habían hecho o dicho? Sin duda sería una buena excusa para beber. Aunque implicase perder el control de los esfínteres. Pero el Loko no necesitaba excusas. Para nada.

Por fortuna había agua caliente. Se aseó todo lo que puede asearse el que ha dormido borracho y al raso. En cuanto empezó a entrar en calor sus pulmones se sintieron con fuerzas para lanzar una caveronsa tos perruna. Sabía cómo acabaría aquello. Tras unos minutos tosiendo vinieron las náuseas. Todo dentro del guión.

Cuando Lukas salió por fin del lababo el sabor a bilis seguía llenándole la boca. En la barra humeaba un café con leche junto al que habían dejado un platito con dos churros. En el otro extremo de la barra un camarero de mediana edad y entradito en carnes bajó levemente la cabeza en señal de asentimiento. Lukas le agredeció el gesto con un movimiento idéntico. Parecía que en aquella parte del barrio aún había quien se acordaba de él. En los inicios de su carrera Lukas era tan tirano en el trato con los camareros como generoso con las propinas. No era una forma de pagar sus culpas, sino puro desdén. El dinero no le importaba gran cosa por aquel entonces. Pero para aquel camarero, al que recordaba como un crío rechoncho con la cara salpicada de acné, debía haber sido importante.

Mientras dejaba que el café fuera haciendo su efecto recordó su experiencia en los bares. Podía reconocer dos Lukas totalmente distintos. El borracho tocapelotas de las noches y el resacoso callado de las mañanas. Sin saber muy bien por qué se acordó de otro bar en el que había desayunado durante los meses posteriores a salir de la carcel. Se alojaba en casa de un amigo en el Borne y todas las mañanas planificaba su regreso al estrellato garabateando servilletas de papel. Hacía poco que habían abierto el bar y lo regentaba una pareja joven. Ella era menuda y vivaracha, con un cuerpo de escándalo y unos ojos que hiponotizaban. Él un joven tremendamente apuesto, como sacado de una película de los años veinte, aunque bastante tontarrón. Sin embargo tenía un exquisito gusto, no sólo para las mujeres, sino para casi todo. Servía el mejor café del barrio y su bodega era envidiable. Su conversación, mientras se mantuviera en el terreno de lo insignificante, era fluida. Incluso divertida. Y demostraba un instinto animal para lo estético. Daba consejos sobre moda y complementos, maquillaje, regalos para aniversarios... Incluso fue quien dio con el nombre del que había de ser su nuevo programa, un magazine nocturno con entrevistas, música, actualidad, crítica... El programa era un calco de lo que había hecho hasta entonces, pero no podía utilizar el mismo nombre ya que los derechos pertenecían a la cadena que lo había puesto en la calle.

- ¿Cómo es la gente que te escucha? -, me había preguntado.
- Estúpida
- Sí, bueno... ¿Pero cómo es?
- Hombres de clase media que aspiran a más y cree que si se pasan las noches en vela escuchando mis monsergas lo lograrán.
- Pues llámalo "El club de las noches en vela". Aunque no sé si estará cogido, porque me suena mucho...

Y mientras se perdía en cabilaciones lo vio claro. Aquel nombre era perfecto para su proyecto. "El club de las noches en vela". Por desgracia el programa nunca llegó a estrenarse como lo había concebido. Se puso en antena con un locutor joven que hablaba de deportes, tecnología, música... Una idiotez. Y Lukas tenía diez minutos cada noche para dar su particular visión de la jornada. El día que dio su visión del programa y la emisora lo echaron. Al menos esta vez se había asegurado los derechos del nombre del programa... pero daba igual. No pensaba volver a la radio. O la radio no pensaba dejarlo volver. Sin embargo...

Sin embargo ahí estaba Lukas. Frente a la emisora que le dio voz por primera vez, con una resaca tremenda pero con una idea en mente. Se dirigió a la puerta y preguntó por el cartel de la puerta en que se ofrecía trabajo.

- Sí por supuesto. Es aquí. ¿Y qué tipo de actividad querría hacer con nosotros? ¿Locutor, productor, técnico..?
- Vengo por el puesto de conserje.

27 de noviembre de 2007

El Fin de la inocencia



-Enhorabuena, mademoiselle Tarrés. En los años que llevo dedicado a esto, jamás había visto nada igual. ¡Vengan todos a la mesa de mademoiselle Tarrés!

Beth empieza a contar hasta cien. El tono de su profesor no es nada halagüeño, esa cantinela indica su más mordaz ironía. Sabe perfectamente que ahora vendrá la humillación delante de toda la clase. Lo que no sabe es como reaccionará su mente ante esa dura prueba. Debe controlarse o toda su vida lamentará su falta de tacto.

El Chef Francés Guillou era el estereotipo de cocinero francés: Un ego infinito y una soberbia a la par. Obviamente es un genio de la cocina, pero como persona...
Sus humos y aires de divo eran soportados por todos los habitantes de la escuela, aunque siempre se intentaba huir de él para no tener que escucharlo. Pero había quién no tenía escapatoria: Los alumnos, incluida Beth, debían aguantarle durante sus clases.

Lo peor eran sus espectáculos de humillación pública de aquél alumno que osará perturbar su paz y calma dentro de su Santa sáctorum de fogones: el Aula 3.

-Y ahora que estamos todos aquí, mademoiselle... Me estaba comentando que lo que hace es lógico?

Beth hace acopio de fuerzas para no gritarle y intentar humillar al profesor. Noventa y ocho, noventa y nueve...

-Verá Chef Guillou, cuando uno hace una base de pescado suele ser para recoger la esencia de lo que hemos puesto a hervir. Así que una vez hervido, colamos el fumet para tener una base de pescado útil para salsas, paellas o platos que lleven pescado...

-No me repita los apuntes, mademoiselle. Sabe que los he escrito yo personalmente. “Queguidos” Alumnos, lo que ven aquí es una “abegración”, Beth ha usado la cabeza y el espinazo de rape para triturarlos y colarlos encima del fumet. Por qué? Por que según ella es lo lógico. Y bien de donde saca la lógica para ello? De su abuela, es increíble. Para que venir a una Escuela de Alta cocina si luego usa trucos de vieja?

Beth vuelve a contar a cien mordiéndose la lengua. Respira y con una voz fría y monocorde le contesta al profesor:

-Chef Guillou, le pido que no falte al respeto a mi abuela. No tiene por que usar mi error para remarcar la diferencia entre la cocina de restauración y la casera. Considero que hay que aprovecharse todo lo que se compra. El pescado no es barato, porque no sacar el máximo provecho de una pieza? En este caso creí que...

El chef sonríe como el lobo ante una oveja que muestra el cuello en señal de rendición. En sus ojos se muestra la satisfacción de haber pillado en falta a esa chiquilla:

-Ah! “Cgreyó”, consideró... ¡“cgreyó” y consideró! No esta aquí para “cgreer” ni “considegrar”, esta para aprender de las fuentes del conocimiento de una tradición que se remonta a años de estudio y de duro trabajo. Aún no puede “cgreer”, y ciertamente si eso es lo que quiere “Cgreer”, no le “augugró” un futuro en ninguna cocina que merezca ser llamada como tal. Consideré esto mademoiselle Tarrés: Repetirá su base de pescado con los desechos del resto de la clase y será hoy su fumet el que se usará en el restaurante de la escuela. “Vergemos” que opina el claustro y el alumnado de su idea de reutilizar las cosas, cuando se sirvan los platos.

-Pero...

-Acaso no quería usarlo todo y... como dijo... Oh, oui! ¡¿Sacar el máximo “pgrovecho” a las cosas?! Pues “apgroveche” que estoy de buen humor y no me “rgeplique”! Ale tout monde a traballé!

Todos regresan a sus mesas de trabajado sin mediar palabra. Nadie se ríe. Saben que en cualquier momento podían ser ellos quién se encontrarán en el punto de mira. Hoy había sido Beth, pero quizás mañana le toca a uno mismo.

Al acabar la clase Beth quiere irse directamente a casa, no desea estar presente cuando los comensales empiecen a comer salsas hechas con los desechos de pescado. Ese día había suspendido el ejercicio diario, y peor todavía... había roto su promesa.
Desde que tuvo su primer enfrentamiento con sus profesores en la Escuela de Alta Cocina Haumonffer, aceptó que era mejor seguirles la corriente y que el día de mañana ya haría las cosas a su manera. Así, se prometió no hacer gala de sus técnicas en clase.
Pero, allí estaba: Casi al borde del llanto, humillada por el profesor más borde de la escuela y decepcionada consigo misma.

No lo podía evitar, para ella ese oficio era un arte y como tal, le gustaba experimentar. Sin perder la base de lo aprendido en la escuela, Beth quería fusionar lo tradicional de la cocina hogareña con lo más vanguardista de la nouvelle cousine.

Según sus profesores: Tenia talento y una gran imaginación, más carecía del sentido de disciplina y de la subordinación. Ciertamente, una cocina de restaurante era como estar en el ejercito, con su jerarquía y sus tradiciones. Para ella,esa rigidez de las normas de trato y el tufo de divismo que se respiraba en aquellas donde se hallaba un gran chef creído, podían con su paciencia. Beth creía en la unión de equipo y en el respeto mutuo de todos lo integrantes: desde el lavaplatos al chef. Todos iguales y con su tarea especifica; Pero en la escuela seguían esas normas que la aprisionaban y la ahogaban como una celda.

Al salir e irse a despedirse de Lalí, esta le suelta:

-No te vas a quedar a comer?

Aunque su relación no iba más allá de la cocina y no quedaban nunca fuera de ella, Beth la consideraba su mejor amiga dentro de la escuela.

-Estas de broma? Ya se la nota: Suspendida y humillada.

-Pero si no vienes el Gavacho habrá ganado la partida. Debes entrar con la cabeza bien alta.

-Claro! Para que me la corten los que se retuerzan de asco al probar mi “excelente” fumet.

Lalí empieza a reír y toma por el brazo a Beth para conducirla a la sala comedor de la escuela. Allí los alumnos del curso de camarero hacen las prácticas al servir las comidas que han cocinado Beth y sus compañeros.
Mientras las dos colegas se sientan a la mesa que les corresponde a los alumnos de último curso. Beth pregunta a Lalí de que se ríe y esta le contesta:

-Oh! Bueno eso... no creo que suceda. Verás: al enviar a la mesa de presentación tu fumet, alguien “torpe”- se señala a sí misma- ha tropezado y he empujado al aprendiz de maitre y...- señala a las puertas de donde salen y entran los camareros- al golpearse la cara con esas, la salsa hecha con tu caldo se ha caido. Para disculparme me he ofrecido para hacer la salsa de nuevo con otro fumet: el mío. Tu humillación esta paseando en estos momentos por el desagüe. Humm... “bocata di ratinale”.

-Eres una diosa! Lalí te quiero!- Beth se abraza a Lalí- Te has arriesgado a que el Gavacho se cabreé mucho!

-Tranquila ya sabes que nunca come nada que no haya cocinado su equipo. Y aun así no debe fiarse mucho, por que come después de ellos. Debe creer que lo envenenarán un día de estos.

-Pues habría un lista más larga que su morro.

En ese momento, suena el móvil de Beth, en la pantalla aparece la palabra: “MOVIL PAPA”.

-No contestas?

-Que? Si,si es que me extraña que mi padre se acuerde de que tiene móvil. En casa nunca hay cobertura.

-Caray que suerte! Nunca me has dicho que vivieras en una zona “muerta” de Barcelona.

-No mi padre esta en nuestra masía, allí no hay antenas de telefonía, excepto en el centro del pueblo. Disculpa.- Beth abre su móvil y contesta- Hola pare, que hi ha?*

Silencio. Que debe estar pasando?

- Ho...Hola “Barrufeta”. Siento llamarte a estas horas y con el móvil, pero es que estoy en el Hospital de Nostra Sra. De Maritxell en Andorra... tu Tío Antonio ha... ha fallecido hace media hora.

Verde aguamarina

Elias paseaba por la calle una noche más de libertad , había dejado su escondite y salido del edificio sin que nadie lo viese , llevaba un par de horas deambulando por la calle , se fijaba en cada persona que pasaba en su forma de moverse en como actuaban al verlo , algunos aceleraban el paso otros agachaban la cabeza y solo algunos mantenían por un instante la mirada de forma desafiante.

Notaba como en la mayoría de la gente el miedo recorría su cuerpo al verlo , era un criajo pero tenia el poder del temor como arma y la desfachatez de no tener miedo al no tener nada que perder en esta vida.

había buscado algún objetivo esa noche pero ninguno había sido lo suficiente claro, observo durante un buen rato el escaparate de una joyería pero justo paso un pareja de los Mossos, así que disimuladamente siguió caminando en otra dirección buscaba entre la gente una víctima pero las calles estaban demasiado vivas todavía , así fue avanzando la noche hasta que las luces de las farolas y los gatos callejeros se hacían los amos de las calles.

Elias esperaba apoyado en la pared de un callejón mientras se fumaba un cigarro dejando pasar el tiempo, cuando un sonido llego a sus oídos el sonido de unos tacones, asomo con sutileza la cabeza y allí estaba ella el premio de la noche , una chica joven y hermosa que caminaba algo apurada nerviosa se veía que no le gustaba la soledad de la noche en la que las sombras juegan malas pasadas y se aprovechan de nuestros miedos.

Elias espero al momento justo cuando ella paso a su altura un rápido movimiento y la agarro del brazo arrastrándola a la oscuridad del callejón ,no le dio tiempo ni a gritar , Elias tapaba su boca , y su navaja amenazaba el cuello de la joven.

-Vamos hermosa sabes lo que quiero no me obligues a hacerte daño, dame lo que lleves es fácil y nadie sufrirá, solo tendrás un mal recuerdo y yo mi bolsillo algo mas lleno.

la chica asustada temblaba de temor, solo podía ver los ojos de Elias esos ojos verde aguamarina de un brillo tan intenso, que no mostraban ninguna sensacion unos ojos tan vellos y a la vez tan vacíos. Rápidamente la chica saco la cartera del bolso mientras Elias vigilaba sus movimientos apuntandola amenazantemente con la navaja , saco todo el dinero que llevaba encima unos 60 euros y se los entrego en sus manos temblorosas, Elias agarro el dinero una ultima mirada a su víctima a la que guiño un ojo y se largo corriendo del callejón, mientras ella derrumbada por el miedo caía de rodillos al suelo y rompía a llorar desconsoladamente.

Elias se alejo rápidamente sabiendo que en cualquier momento si alguien aparecía por allí lo relacionaría a el con el delito, así que se fue hasta que estuvo bien lejos y se dirigió a su escondite en el desván pasando antes por un 24h cercano para comprar algo para comer y beber, llego al piso y ágilmente abrió la cerradura subió rápidamente escaleras arriba hasta el desván donde volvió a atrincherarse.

26 de noviembre de 2007

UNA NOCHE EN LA RESIDENCIA





Eli fue colocando en la mesa las bandejas con la cena. Como siempre hacía, puso en primer lugar aquéllas que contenían una medicación específica, a fin de asegurarse de que los residentes la tomaban. Comprobó que, de los seis internos sentados en la mesa, tres estaban acompañados por familiares. Del resto, se aseguró de que el señor Felipe, tras analizar cuidadosamente el contenido, atacaba la sopa con presteza, y le dedicó un cariñoso gesto.

- “Vamos, señor Felipe, que yo sé que hoy le va a gustar la cena…”
- “Claro, Eli, tú haces trampa, porque ya te sabes el menú, ¿eh?” - dijo el anciano sonriendo.

Eli ajustó la servilleta alrededor del cuello de la señora Mariluz, sentada al lado del señor Felipe, y dirigiéndose a ella, preguntó:

- “Venga, Mariluz; a cenar… ¿Qué, tenemos hambre hoy?”

Antes de que Mariluz contestase, el señor Felipe intervino:

- “Huy, no veas; hoy ha comido muy bien. Y me ha prometido que de la cena, no iba a dejar ni las migas… ¿Verdad que sí, Mariluz? Lo que pasa es que está un poco triste, porque hoy no han venido sus hijos a verla… Ya le he dicho yo que hoy no podían venir, que estaban todos trabajando, pero que mañana, que es sábado, tendrá visitas por la mañana y por la tarde... No como otros…”

Junto a ellos, otro residente, el señor Andreu, se había quitado la servilleta y la ondeaba, brazo en alto mientras daba grandes voces.

Eli se acercó a él y le dijo en voz baja:

- “Tranquilo, Andreu, que en cuanto acabe de dar la cena a Mariluz, te ayudo con la tuya… Será un momento, que Mariluz acabará enseguida, ya verás”.

Mariluz comenzó a engullir las cucharadas de sopa que Eli le iba acercando a la boca, mientras su mirada iba de uno a otro de sus compañeros, y Eli le decía:

- “Muy bien, Mariluz. Así me gusta… Ya verás qué contentos se ponen mañana tus hijos cuando les diga que te lo has comido todo… A ver; dime, ¿cómo se llaman tus hijos? Todos los días me prometes que me los vas a presentar, pero luego te olvidas y no me lo cuentas… Venga, a ver… El mayor, ese que siempre viene solo, ¿cómo se llama?”

Mariluz carraspeó y en voz muy baja dijo:

- “Se llama… Mariano…”
- “Que no, Mariluz, que me quieres engañar… Que yo sé que Mariano es tu hermano; el mayor de todos… Pero tu hijo no se llama así… A ver, ayúdame. Se llama An-to-…”
- “…nio. Se llama Antonio” – siguió Mariluz.
- “Muy bien, Mariluz. Se llama Antonio…, y yo sé por qué se llama así, que me dijiste un día que tu padre se llamaba Antonio. ¿A que sí?”
La anciana sonrió y movió la cabeza arriba y abajo asintiendo.

Eli continuó hablando con Mariluz hasta que ésta terminó su cena. A continuación le quitó la servilleta y llevó la bandeja al carro. Cuando regresó a la mesa, le dio un beso en la mejilla mientras le decía:

- “Así me gusta, Mariluz. Has cenado muy bien. Ahora ya verás cómo Andreu también se lo va a comer todo…”

Con Andreu tuvo más dificultades. Cada cucharada que conseguía hacer llegar a su boca era un pequeño triunfo. El anciano no paraba de intentar deshacerse de la servilleta anudada a su cuello, y de rechazar una y otra vez las cucharadas que Eli acercaba a su boca.

Al ver su compañero Ricard que se acercaba, Eli le hizo un gesto para que se ocupase de la señora Trini que estaba en la mesa dando unas espectaculares cabezadas, con la bandeja de la cena aún intacta.

Por fin, algo más tarde que de costumbre, consiguieron que todos los residentes de la planta acabasen de cenar, y comenzaron a organizar el traslado a las habitaciones.

Habían pasado más de dos horas desde que llegó a la planta el carro con las cenas, cuando al fin, todos los ancianos habían sido acostados en sus camas.

Eli, que había pasado un buen rato en la habitación del señor Andreu, intentando ayudarle a conciliar el sueño, entró por fin en la Sala de Control, dispuesta a descansar un rato.

Ese día, por petición de Ricard, había llevado a la Residencia su cámara digital para enseñársela, y había hecho varias fotos de los ancianos.

Había sido realmente divertido cuando, tras hacer alguna foto, se la enseñaba al “modelo” en cuestión… Alguno le había llegado a preguntar:

- “Y ¿cómo has hecho para meterla ahí?

La cámara había circulado de mano en mano… Al lado de quienes apenas hacían caso al hecho de verse reflejados en el pequeño visor, otros se mostraban intrigados y le pedían otra foto, y otra…

A algunos les tuvo que prometer que haría unas copias en papel y las pondría en sus habitaciones, junto a las de sus hijos y nietos.

Mientras intentaba relajarse un rato en la Sala de Control, las estuvo mirando y, comprobó que aún no había descargado algunas que había tomado hacía días, en casa, con varios de sus compañeros y que hasta el momento no había visto en detalle.

Llegó a un primer plano que había tomado a Angel y en ese momento, vinieron de a su mente las imágenes de su reciente encuentro de una forma extraordinariamente viva.

Recordó haberse preguntado varias veces desde entonces una y otra vez qué pasaría entre ellos, sin que hasta el momento hubiese sido capaz de aventurar una respuesta. Sabía que, tanto para ella como para Angel había sido una experiencia extraordinariamente grata; que ambos habían disfrutado de aquellos momentos y estaba convencida de que, en caso de surgir una nueva oportunidad, no podrían evitar el deseo de repetirla.

Pero tampoco podía evitar un tremendo sentido de culpabilidad. Era consciente que su relación con Alvaro había quedado afectada, por mucho que intentase disimularlo.

Buscó en su bolso y encontró la copia del poema que llevaba consigo. Lo había leído mil veces y ya casi se lo sabía de memoria. Lo encontraba realmente hermoso; sin mayores pretensiones, y una vez más, se preguntaba cómo le había podido impresionar de tal manera; pero no lo podía evitar, y cada vez que lo leía volvía a emocionarse con aquellos sencillos versos.

A Eli le sacó de sus reflexiones la llamada de Ricard, que le llamaba desde una de las habitaciones. Un interno se había despertado y debía ir a ayudarle.

Eli se levantó rápidamente y se dirigió a la habitación del señor Andreu a ver si entre los dos conseguían calmarle, algo que les llevó un par de horas. Finalmente, el anciano se quedó dormido de puro agotamiento y, sin contar un par de llamadas más, la noche transcurrió sin mayores novedades.

Por fin, a las 8, llegó Anna, su relevo y, tras intercambiar algunas palabras con las novedades de rigor, Eli se cambió y salió de la residencia hacia casa.

La última copa

Todo parecía oscurecido por los años en aquel garito de mala muerte que un día fue un bar. Todo menos el parduzco matarratas que el camarero de la papada grasienta pretendía pasar por wisky. Los ojos enrojecidos de Lukas Quatrero observaban perdidos el reflejo de una bombilla de cuarenta watios en la superficie mate de aquel ridículo vaso. Jibas. Tras décadas negándose a beber nada que no fuera pura malta de al menos doce años, había acabado en aquel cuchitril pidiendo torpes imitaciones de marcas que antaño le parecían poca cosa. Jibas. Tan malo como el Notando, el Pardú o el Matalan que llenaban las estanterías de los pakis del barrio.

- Vaya acabándose la copa que vamos a cerrar.

"¿Sabrás tú lo que es una copa?", pensó mientras apuraba el vaso y rebuscaba sus últimas monedas entre las pelusillas del fondo de un bolsillo.

Lukas salió con paso indeciso al frío de la noche. De lejos parecía un anciano, ligeramente encorvado, meditando con cautela cada paso sin la seguridad de un bastón. A un metro de distancia el apestoso aliento a colilla y alcohol delataban el caminar de un borracho demasiado engreído para tambalearse. Lukas llamaba a aquel inútil engaño, dignidad. Lukas era un ímbécil.

Lo había sido siempre. Pero durante años fue un imbécil con éxito. Lo llamaban constantemente a fiestas y entregas de premios cuando era un fenómeno de las ondas. El Loko Lukas. La voz más cotizada de la radio nocturna. El paladín de los desvelados. El descubridor de talentos. El entrevistador más admirado. El locutor con el que se iban a la cama casi todos los hombres del país y con el que soñaban sus mujeres. El hijo de puta al que temían los políticos y rondaban todos los editores y productores. El imbécil que se jactó en directo de haberse cepillado, en una misma noche, a la amante del presidente del gobierno y a la mujer del director de su emisora. De hecho eran la misma mujer, pero eso ya daba igual. En veinticuatro horas se había encontrado de patitas en la calle y con una demanda penal por injurias a la que no pudo oponer mucha resistencia cuando Hacienda congeló sus cuentas tras una repentina y providencial inspección sorpresa.

Sólo pasó dos años en la cárcel pero al salir nadie le ofrecía trabajo. Su momento de gloria había pasado, sus enemigos eran mucho más poderosos y se habían quitado la careta, y sus excesos ya no hacían gracia a nadie. Un locutor borracho y en el punto de mira era un imán para las demandas que ningún empresario radiofónico quería en su equipo. Y cuando daba con una emisora llevada por aficionados que apenas habían oído hablar de él, sus salidas de tono y sus enfrentamientos con todo bicho viviente hacían que apenas durase una semana en antena. Aún así, había logrado sobrevivir unos cuantos años.

Algunas de las personas de las que se mofaba en los buenos tiempos habían resultado ser aún más tontos de lo que en su día pensaba de ellos. Ya fuera por una inexplicable admiración, porque realmente lo habían apreciado o simplemente por pena, le habían prestado ayuda algunos meses. Los despreciaba también por eso. Pero se fueron cansando. Ahora estaba solo y en unas horas estaría en la calle. Como un perro. Su casero se había hartado de excusas y no había encontrado ningún otro incauto que creyera sus patrañas y le fiara un par de meses de alquiler. Daba igual. Siempre había algún estúpido dispuesto a pagarle una ronda o darle unas monedas para beber un día más. Beber. Aunque fuera aquella bazofia. Lo suficiente para aguantar contento hasta que su cuerpo dejara de aferrarse estúpidamente a la vida, o algún parroquiano de la tasca tomara en serio sus insultos y le diese la paliza de muerte que durante toda su existencia había pedido a gritos.

Mientras se imaginaba agonizando en una acera con la cabeza abierta, se dio cuenta de que sus torpes pasos lo habían llevado hasta la vieja emisora de los Ferrugosa. Y parecía que la estaban rehabilitando. Allí había empezado de recadero cuando apenas era un chaval y allí se había puesto por primera vez delante de un micro. Probablemente fue allí donde empezó a convertirse en el pedazo de escoria que años más tarde tuvo la ciudad a sus pies. Sí. Sin duda aquel era el lugar perfecto para acabar de una vez por todas con lo que quedaba del Loko Lukas.

24 de noviembre de 2007

Elias

Elias caminaba por la calle como cada noche con un paso lento , su vestimenta hacia que alguna gente se fijase en el o directamente se apartase unos viejos baqueros una sudadera negra con capucha con la que cubría su cabeza y unas viejas deportivas blancas , tenia solo 16 años pero ya sabia todo lo que podía esperar de la vida , desde los 8 años se había pasado recorriendo reformatorias y de todos ellos tarde o temprano se había fugado.

La ultima vez había sido hacia dos semanas después de un mes encerrado en aquella pequeña prisión para adolescentes , recorría la calle libre otra vez no sabia por cuanto tiempo , pero tenia suficientes habilidades para subsistir en las calles.
Mentir , Robar y golpear eran algunas de ellas era lo que la vida le había mostrado desde muy pequeño, aun recordaba la primera vez que lo habían encerrado cuando aun su joven mente conservaba la inocencia , su madre había muerto al nacer el y su padre lo culpaba de ello desde aquel día pero a los 8 años y después de recibir una tremenda paliza llevado por la rabia agarro un cuchillo con el que apuñalo a su padre, no logro matarlo pero ese acto cambio su vida.

No importo lo que Elias le relato al juez las palizas los insultos todo era insustancial lo único que le importo al juez fue que un niño acuchillo a su padre, su condena un reformatorio y en ese su nuevo hogar aprendió a base de palos de los mayores como debía ser, tenia que ser mas fuerte que los demás tener más rabia que ellos morder a quien hiciese falta le daba igual que fuesen más grandes más fuertes todo daba igual se defendia hasta caer , así se hizo un nombre en el reformatoria y se gano el respeto de los demás desde entonces había estado entrando y saliendo sin parar.

Escapaba hasta que lo volvían encerrar , pasaron los años y todo seguía igual , esa noche hacia frió y se le metía en los huesos, necesitaba un sitio en el que guarecerse la sudadera le daba la poca protección que podía cansado de caminar se acerco a al portal de un piso saco de navaja y comenzo a manipular la cerradura , tras unos segundos un clack le confirmo una vez mas que el trabajo se había completado entro en el edificio y subió las escaleras a toda prisa para no encontrase con los vecinos.

Llego al ultimo piso donde se encontraban los desvanes forzó uno y se metió dentro ese seria su nuevo hogar hasta que lo descubriesen si así fuese habría que defenderse , se acurruco entre unas viejas cajas y se puso a descansar con su inestable sueño de siempre.

20 de noviembre de 2007

La Piramide de Cristal

Despacho de Reuniones de WNCB las 18:30 del 15 de Noviembre de 2007.

-Estamos hablando de una posible demanda por daños morales! A parte de una bajada en la cuota de audiencia entre el público más conservador.

-Pero Kike... es un gran comunicador y gracias a este asunto hemos tenido publicidad gratuita en otros medios de comunicación. En parte ha sido positivo. Estamos teniendo unos niveles de audiencia como jamás se han visto en una radio local en su primer mes de emisión. ¡Vamos ha lograrlo! Tío Leandro estaría orgulloso de nosotros.

-Eso no sucederá, si finalmente la asociación de padres del grupo de Catecismo de la parroquia no les convencen las disculpas que vuestro locutor debe emitir esta noche.

-Pero no entiendo que hay de malo en este programa. Puede que se haya pasado un poco al emitir esa psicófonia, pero no comprendo aún como esa gente se ha puesto como si fuésemos Quasimodo con la gitana en sagrado.

-Es por la mala pata de emitir repeticiones en horario protegido: Puede ser peligroso.Y así ha sido: Un grupo de voluntarios de la parroquia se encargaba de seleccionar y empaquetar la ropa donada. Mientras realizaban sus tareas, estaban escuchando nuestra programación. Les encanta nuestra selección de música.

-No sigas... En medio de las canciones apareció la Pirámide de Cristal y esos beatos se sintieron “sucios”

-No seas cínico Frank, que pasó Kike?

-Pues que en el aula de al lado estaban dando clase de catequesis, este año han empezado pronto, para adelantar calendario en primavera. La cuestión es que muchos niños al oír esas cosas tuvieron mucho miedo. De hecho algunos se pusieron histéricos.

-Dios! Pobres chavales. Ahora entiendo por que los padres nos quieren linchar: envías a tus niños a prepararse para la comunión... y te los devuelven aterrorizados con historias de fantasmas. Hablaré con la asociación y les pediré disculpas. Tú, Kike encárgate de que no se vuelva a reemitir ningún programa no apto en horario protegido. Y tú Frank... habla con Aurelio Enrique, debe de pedir perdón en directo en nombre de la emisora. No quiero más problemas con la comunidad.

-Pero eso es censura! Oye todo esto nos ha ido bien. Si hasta han colgado por toda Internet el programa; la propia Conferencia Episcopal nos ha linkeado para advertir a sus feligreses que no nos escuchen.Directamente al programa. Se ha bajado casi mil veces. Es genial!

-Frank no te lo repetiré... Aurelio Enrique se disculpará y seguirá con el programa sin seguir esa línea de investigación que tenía prevista del SuperSer, ese tema tampoco ha mejorado la cosa... Ah! Que use algún colaborador de la parroquia para hablar de algo de exorcismo en el próximo programa. Así verán nuestra buena voluntad.

-Pero... ¡No puedes estar hablando en serio! No somos unos empresarios sin escrúpulos, dijimos que seguiríamos la filosofía de Tío Leandro. Una radio popular sin restricciones para todo el mundo. Y tú usas la radio como si tuviésemos que ganar dinero!

-Escúchame, si no logramos aguantar esto, no habrá radio! Y menos si esa gente nos gana en una demanda. ¡Haz lo que te digo! Kike redacta una disculpa convincente para emitir y otra para mí. También llama al presidente de la asociación para informar a todos los afectados y que nos convoquen cuando lo crea oportuno, hay que pedir perdón.

-Si señor buena estrategia. Voy a mi despacho, en dos horas puedes dárselo al locutor.

-Estupendo, gracias Kike... Y Frank, hablarás tú con Aurelio. Más vale que le convenzas o lo despediré yo personalmente. Entendido?

-Pero J.T. creo que...

-Frank he hablado con claridad o tengo que repetirlo? Y ahora si me disculpáis voy a ver que tal esta Beth. Si alguien puede recibir por nuestra culpa es ella.

-A que te refieres?

-El mercado puede ser una jungla.- J.T. les muestra a Kike M. y a Frank, un CD con la grabación del programa- Y esto le puede hacer la vida imposible.




Mientras J.T. baja a la calle piensa en como se podrían complicar las cosas por una tontería... solo por un error de programación se destroza un proyecto. O una vida. Aunque en su interior opinaba igual que su hermano, debía hacer de “poli” malo para mantener la radio. Al precio que fuera... menos el de hacer daño a los demás. Sobretodo a Beth.
Ya había tenido su ración de problemas para toda una vida.

19 de noviembre de 2007

EL RECUERDO DEL ENCUENTRO Y EL REGALO


Angel despertó esa mañana y, por un instante, pensó que el aluvión de imágenes y sensaciones que, de forma repentina, irrumpieron en su mente eran las típicas de algún sueño que habría tenido esa noche…

Rápidamente se dio cuenta de que no se trataba de un sueño. Que todas y cada una de aquellas imágenes y sensaciones las había vivido la víspera, en su encuentro con Eli…

…………

Todo había empezado con los versos que le había inspirado la canción de Simon y Garfunkel, con la emoción de Eli, primero al leerlos, y después, al escucharlos leídos por él, y ese primer beso que siguió a su lectura y que les llevó a encaminarse a la habitación…

Después las cosas habían ido sucediendo de forma natural. Cuando llegaron a la habitación de Eli, aún abrazados, apenas cruzaron alguna palabra. Eli había aprisionado su rostro y le había seguido besando una y otra vez, cada vez con más fuerza, mientras una de sus manos recorría su espalda y su cintura.

Angel respondía a sus besos y a sus caricias mientras sus manos se introducían bajo la blusa de Eli, hasta llegar a su pecho… En ese instante, Eli se separó un momento, suficiente para desprenderse de la blusa y del sujetador, y volver a apretarse contra él con más fuerza...

Angel seguía recordando todos aquellos momentos y los que los siguieron, en los que ambos se entregaron el uno al otro, casi sin palabras, y el enorme placer que llegó a experimentar en el encuentro…

Recordaba también el momento en el que, tras casi una hora de mutua entrega, y cuando ambos yacían juntos y relajados, Eli miró su reloj y a duras penas pudo reprimir un grito:

- ¡Dios mío! ¡Son casi las dos! ¡Alvaro debe estar a punto de llegar!

Y rápidamente saltó de la cama, cogió su ropa y se fue corriendo al baño.

Angel comprobó la hora y salió también de la habitación. Tras una rápida visita al baño, Angel bajó al salón, justo en el momento en que Alvaro entraba en casa…

- ¡Hola, Angel! ¿Qué tal?
- Bien, gracias… ¿Qué tal ha ido el trabajo? Me ha dicho Eli que habéis estado mirando un ordenador…
- Sí, lo vi en el escaparate el otro día y tiene buena pinta, la verdad… Es que el que tengo ya está pidiendo el relevo…. Seguramente lo compraré. Por cierto, ¿dónde está Eli?
- Ha subido arriba hace un rato. Espera. –y gritó:
- ¡Eliiiiii! Por aquí abajo preguntan por ti… ¿Qué andas haciendo?

Al momento oyeron la voz de Eli desde arriba:
- Ya bajo, Angel, ya bajo… A ver si va a haber que echar una instancia para ir al baño, coñe! ¿Ha llegado Alvaro, no?

Alvaro y Angel sonrieron y enseguida oyeron a Eli que bajaba por las escaleras. Eli se acercó a Alvaro, le dio un beso en la mejilla y preguntó:
- ¿Alguna idea para la comida, jóvenes?

Los dos se miraron sonriendo…
- No sé, Eli… Esta semana te toca a ti…-dijo Alvaro-
- Eso, eso. Menos preguntar y más cocinar… - apuntó Angel-
- ¡Encima que pregunto!... ¡Hombres! ¡Qué puedes esperar de ellos!
- Bueno, Eli, tampoco es para ponerse así… A ver si te ponemos una moción de censura y proponemos a Pere como cocinero… - dijo Alvaro.

Eli y Angel rieron el comentario de Alvaro y Eli añadió:
- Pues sí; íbais a comer mucho con ese “jeta” de Pere… ¿Os va bien una ensalada y unos calamarcitos que compré ayer?

Alvaro y Angel aprobaron la sugerencia del menú, y Eli salió hacia la cocina. mientras Alvaro subía a la planta de arriba, Angel, tras titubear un momento, se dirigió a la cocina, tras Eli.

- Uff! Nos ha ido de un pelo, Angel… - dijo Eli al verle entrar.
- Sí, la verdad es que sí… Bueno, Eli; quería decirte simplemente que no sé lo que pasará mañana y al otro y al otro, que lo que ha pasado ha pasado… que me sabe mal por Alvaro, pero que quiero que sepas que para mí han sido unos momentos fantásticos…y que…
-
Eli le interrumpió
- Chisssst. Calla, Angel; ahora no es el momento. Pero que conste que también para mí ha sido maravilloso. Que yo tampoco tengo ni idea de lo que puede pasar; que yo también me siento incómoda por Alvaro. Pero bueno, ha pasado y no podemos borrarlo así, de repente, cosa que, por otro lado, pues tampoco me apetece… Ya hablaremos.

Angel se puso a ayudar a Eli con la comida y a preparar la mesa.

Un rato más tarde, los tres amigos comían. Alvaro se pasó toda la comida hablando de las maravillas del ordenador que había visto, mientras Angel y Eli apenas le escuchaban.

Después de comer, Angel y Alvaro salieron de la casa. Alvaro debía volver al trabajo, y Angel había quedado con Quim, un amigo con el que compartía la afición y el interés por el cine. Hacía días que Quim le había llamado para quedar. Estaba muy interesado en que Angel le explicase todos los detalles de su experiencia como Ayudante de Luis Aller en la dirección durante el rodaje de la película “Barcelona lament”, que se había rodado en Barcelona hacía unos meses… Pasó la tarde con Quim y al final aceptó su invitación para cenar.
…………

Todo eso había pasado el día anterior, y Angel lo iba recordando mientras, tras la ducha de rigor, trataba de poner un poco de orden en su habitación.

Se asomó a la ventana y vio que la mañana de ese sábado de Septiembre había amanecido magnífica. Un sol espléndido iluminaba las estrechas calles de Gràcia.

Angel salió de casa tras un rápido café y se dirigió hacia su librería preferida. Esa mañana había planeado comprar el regalo de cumpleaños a su hermano. Unos días antes, Angel había recibido una llamada suya, invitándole a comer a Horta, al club del que eran socios, y al que acudían prácticamente todos los fines de semana, para celebrarlo juntos.

Hacía varias semanas que no se veían, y Angel echaba de menos a su hermano, a su cuñada y, sobre todo, a su sobrina Sara, con la que siempre había tenido una extraordinaria relación. Era consciente que Sara le adoraba; que siempre le había considerado un hermano mayor más que un tío, y le apetecía enormemente compartir un rato con ellos.

Aunque no se lo habían confesado de una forma explícita, Angel sabía que estaban preocupados por él; que su separación de Yolanda les había causado una mal disimulada inquietud. Sobre todo su hermano, que había estado junto a él aquella vez, años atrás, en su primer intento de quitarse la vida, cuando aún vivía en su casa. Cada vez que hablaban, le preguntaba una y otra vez qué tal estaba, y no se contentaba con la típica respuesta de “Bien; estoy bien”; seguía preguntando detalles sobre lo que hacía, sobre sus nuevos compañeros de vivienda… Tenía muy claro que lo hacían por su bien; que solamente querían ayudarle, pero Angel no era muy dado a dar demasiadas explicaciones y, a pesar de que era consciente de sus buenas intenciones, había veces que se sentía agobiado por su insistencia.

De nuevo se preguntó lo que sentirían el día en que cumpliese su último propósito –esta vez no iba a fallar, como la primera que lo intentó- y, como siempre le ocurría, se sintió mal; un tremendo sentido de culpabilidad le sobrevino por el daño que inevitablemente sufrirían al enterarse. Sabía que, a pesar de todo cuanto habían hecho por él, sería inevitable un cierto sentido de culpabilidad por el hecho de no haber sabido o podido evitarlo.

Afortunadamente, antes de que su malestar se hiciese insoportable, llegó a la puerta de la librería y entró.

Se puso a mirar las estanterías y los montones de libros a ver qué se le ocurría, ya que no tenía decidido del todo qué comprar. Regalar un libro a su hermano era un problema, ya que tenía la casa llena. Más de una vez le había ocurrido regalarle uno que ya tenía, con el consiguiente cambio posterior. Para esta ocasión tenía un par de ideas en la cabeza. Entre varias alternativas iniciales, había pensado en algún buen tomo de poesía española. A su hermano le gustaba mucho, y fue él quien al enseñarle algunos versos escritos por él, le despertó el interés y la afición hacia la poesía.

Pensaba en dos alternativas: Una Antología Poética de Antonio Machado que se había reeditado hacía poco, y unas Obras Completas de Miguel Hernández. Unos días antes, había hecho una llamada secreta a Sara para que mirase en casa, no fuese que ya los tuviera.

Sara se lo había montado muy bien. Primero miró por su cuenta, encontró varios libros de ambos autores, pero ninguno de esos dos. De todos modos, por si acaso, se inventó una historia que resultase verosímil y no levantase sospechas… Le dijo a su padre que el profesor de Literatura les había encomendado hacer un trabajo sobre poesía española del Siglo XX, y que en la primera reunión de su grupo habían salido esos dos autores, y habían acordado reunir los libros que pudiesen encontrar de ellos, a fin de mirarlos entre todos y llegar a un acuerdo para empezar el trabajo.

Su padre hizo una rápida búsqueda y le entregó varias obras: De Miguel Hernández tenían la mayoría de su obra poética (Perito en Lunas, El Rayo que no cesa, Cancionero y romancero de ausencias y El hombre acecha). De Machado tenían Soledades, Campos de Castilla, Nuevas Canciones y Cancionero Apócrifo.

Sara se había apuntado los títulos de las obras para decírselos a Angel, y a continuación, había dejado los libros en su habitación.

En la librería, Angel localizó enseguida la obra de Machado. Le gustó la edición. Y el precio era inferior a lo que se esperaba… por lo que preguntó a la encargada, a la que conocía desde hacía tiempo, por la edición de las obras completas de Miguel Hernández

Enseguida la tuvo entre sus manos. Eran dos tomos, el primero con la poesía y el segundo con el teatro. También estaban bien de precio, así que Angel optó por comprar el lote completo.

Salió de la librería y se encaminó hacia casa. Estaba seguro de que a su hermano le iba a encartar su regalo.

Hizo el propósito de mostrarse alegre durante el encuentro, e intentar hacer ver a su familia que todo iba bien; que estaba contento, y no dejar resquicio alguno para que sospechasen nada de sus intenciones. Era consciente de que, llegado el momento, les iba a causar un enorme disgusto, pero no quería adelantárselo.